
RETRATOS EN ARABESCO
EL HIJO DE MARCO POLO
8 (Giovanni Ercolani) / por Soren Peñalver

Podría haber nacido en
Venecia, más indistintas ciudades de la bella y exuberante Italia pugnan por
ser su patria chica : Milán, Viterbo, Bomarzo, Roma...No sabemos exactamente
dónde pasa su tiempo secreto : Estambul, Izmir ( la griega Esmirna), Sofía, el
Sur de Francia, Roma, Viterbo, Murcia (aquí se siente como en casa) ... o en
Nottingham, condado de mítica mineralogía y patria de uno de nuestros
escritores insignia, D.H. Lawrence.

Giovanni fue militar. Ignoramos si de carrera, o mercenario a las órdenes de una determinada facción ideológica, o por el placer del estudio y la experiencia de la estrategia. Es un hombre cultísimo, generoso amigo, incondicional y fiel camarada; siempre atento a cualquier necesidad, e incluso capricho del cercano, del que quiere y ama... Pasmoso políglota. Podría afirmar sin temor a equivocarme, y espigando de nuestras largas conversaciones, que mi amigo es "monógamo sucesivo", (esta definición algo insólita es mía), pues es adicto a la fidelidad, antes y posteriormente al enamoramiento, a la compleja y dichosa relación de pareja, estable o intermitente. Y es que Giovanni es conservador - de conservar lo mejor en todo - y liberal por la diversidad de sus gustos, sobre todo en cuestión femenina.

Se pueden compaginar dos posiciones espirituales, por ejemplo, entre grandes escritores como son un Nikos Kazantzakis y un Pierre Driu La Rochelle... Parecería imposible; pero sí, para mi amigo y para mí, esto es posible. Pues no me sorprendió su cita, hace un tiempo de Feu fat (Fuego fatuo), la novela del francés que primeramente escribió Une famme a sa fenêtre (maravillosa historia de amor e ideología, entre una marquesa y un perseguido político por sus ideas marxistas) y luego estuvo implicado en el gobierno de Vichy, que le llevó al suicidio al término de la guerra. Y me admira ahora su entusiasmo por la enorme obra, disidente siempre, de Nikos Karantzakis, el gran escritor cretense; en especial de Carta al Greco, y no menos de su Cristo de nuevo crucificado, El Capitán Mijalis o de la archiconocida Alexis Zorbas (Zorba el Griego)..., porque Giovanni Ercolani es un humanista.

Giovanni es hoy un conferenciante internacional y excelente fotógrafo. Es mentor de artistas, con quienes expone sus obras conjuntamente. Aquí, en nuestra tierra, tiene amigos muy queridos y admirados, que a su vez le admiramos y no menos le amamos. Paco Jarauta, Gabriel Batán, Lourdes Cobacho, Alejandro García, Maya y Vladimir, bailarina y escultor búlgaros...Murcia se ha ido convirtiendo, a causa de la amistad y la amabilidad acogedora de los murcianos, en imprescindible; junto con Viterbo, su hogar materno, y la impar Estambul, que en gran medida unió nuestros destinos. La historia es larga, y queda para dedicarle tiempo...


Mi querido Giovanni : te debía este retrato, parcial sin duda, y expresado al albur. Te valgan, por ahora, estas palabras de una gran mujer y no menos inmensa escritora a la que admiro y tuve la fortuna de conocer poco antes de su muerte, inesperadamente, en Tánger. Vayan para ti estas palabras suyas, que yo elijo como mías : "L'amitié est avant tout certitude, et c'est ce qui la distingue de l'amour. Elle est aussi respect, et aceptation totale de l'autre être"*
* " La amistad es, ante todo, certidumbre, y eso es lo que la distingue del amor. Es también respeto y aceptación total del otro ser " (Marguerite Yourcenar)
SOREN PEÑALVER
LOS LIRIOS PERDIDOS
7 (Robert Pocklington)


(Robert
Pocklington)
Es inglés, londinense concretamente; pero también es español, y mucho más español que quienes no tienen conciencia ni mérito alguno de serlo. Su esposa e hijos son españoles-ingleses (como así diría Cervantes). Casi todos sus gustos, hábitos y manías (tiene algunas) son españoles. Es la persona menos cotilla y divertida de entre los muchos amigos que tengo en suerte. Es serio, estudioso, prudente, muy buena persona, piadoso, generoso, humilde, tolerante, protector, e inteligente sin dárselas de serlo.
Robert Pocklington no pudo eludir, de haberlo podido, ser mi amigo. Su madre, Bárbara Poklington, fue mi amiga. De eso hace mucho tiempo. De ella, heredó el hijo sabias inclinaciones; a la erudición añadió el interés por las lenguas (castellano, vasco, árabe, francés...). La toponimia es el campo en el que Robert despliega su saber. En mi Albudeite nativo lo demostró ampliamente el pasado mayo, durante una conferencia magistral que a mis coterráneos dejó boquiabiertos. Robert, más que yo, se merece una calle con su nombre en mi pueblo morisco del que tanto sabe...

En la casona de Robert y Teresa Vicente, su esposa poeta, en Caravaca de la Cruz, el retiro es perfectamente aislado del mundanal tráfago. Allí, en el piso culminante, los libros y los recuerdos nos llevan al pasado, Y cuando todos duermen, ese paraíso del pretérito me devuelve a Inglaterra, al Londres de mi juventud. Cuando en aquellos años de mi formación literaria leía yo, por ejemplo, a Rupert Brooke (Rugby, 1887 - Mar Egeo, 1915), uno de los War Poest, jóvenes inmolados en la más terrible de las guerras; y que en palabras de otro gran poeta, W.B. Yeats, era "el joven más guapo de Inglaterra". Recuerdo una maravillosa fotografía del malogrado Brooke, tomada acaso en Cambridge, en la que aparece vestido como una deidad griega, sonriente y con la diestra en alto apuntando al cielo. Premonitoria imagen, sin duda, de su temprana muerte en una pequeña isla de la Élade. Entre los recuerdos, cartas, fotos del ático de la casona antes mencionada, encontré los vestigios de la memoria de un jovencísimo Pocklington, desaparecido un siglo y medio atrás... Hoy resucita en un poema mío, que daré a conocer a su debido tiempo...
No he sabido nunca la edad de mi amigo Robert. Es para mí un ente intemporal. Por ese mismo tiempo en el cual Robert era adolescente y yo poco más o menos, vivíamos en indistintos internados, acaso cercanos. Me figuro la calidad de las materias de estudio, sus lecturas que, muchos años después, llevarían a Robert a traducir al gran poeta Házim al-Cartayánni (el cartagenero)... Ya lo he dicho : yo leía a Rupert Brooke, inclinado a la Grecia de mi futuro, a la belleza que es la máxima verdad de los poetas...
Querido Robert, en tu honor y en el de tu primera lengua, estos versos que, aunque no míos, podrían pertenecerte y pertenecerme :
Remenbering where the perfect beauty is,
The inmortal pallor of my lost lilias.
Autum, 1905.
"Recuerdo dónde está la belleza perfecta,
La inmortal palidez de mis lirios perdidos".
Otoño, 1905
SOREN PEÑALVER
HARMONÍA CON H
6 (Consuelo Ruiz Montero)
por Soren Peñalver


Fue en Afrodisias, un luminoso día de un lejano verano, donde oí un cantar de los dispersos hijos de Sefarad.
"De día era, de día, - de día y no de noche -,
cuando los belos mancebos servían a sus amores;
- quien los vence con naranja, quien los vence
con limones,
quien los vence con manzanas - , qu'es el fruto
de los amores...
Tenía tres avecicas, - me cantaban rojioles -,
la una era de prima, la otra de medianoche,
la más chiquitica d'ellas me cantaba los
albores..."
"El prisionero" era la canción que rompía el silencio de la siesta, con la bella voz de una muchacha local que, entre las ruinas y las arboledas, recolectaba flores de malvavisco. Y la canción me había seguido desde Salónica y Lárissa, en Grecia, y por las rutas de Asia menor, hasta el enclave arqueológico de aquella ciudad en la antigua Caria - al sudeste de Anatolia - La canción amalgamaba versos antiguos castellanos que los siglos superaron...Me embargó la nostalgia de la patria, de mi idioma. Y me sentí feliz en aquel lugar de belleza indescriptible, cuyos ciudadanos de otrora honraron a un emperador de origen hispano, con la construcción de unas termas monumentales de piedra caliza, parte de las cuales aún se mantienen en pie. Allí, donde yo me protegía del calor de agosto. Entonces escribí en mis apuntes de diario la palabra "Harmonía" , por supuesto con "h". Leía yo, y releía Mémoires d'Hadrien, y me refería al emperador como Hadrianus, Hadriano (por supuesto, con "h").
Encontré en mi vida (en realidad, mi segunda vida) un regalo incalculable : el de l'extrême amitié (la amistad no ajena al amor, por supuesto). Mi amiga es helenista; y por naturaleza, vocación y formación, es griega, y también siempre escribe harmonía con h, y es su estadista histórico favorito el bético greco-romano Hadriano, cuya persona y personalidad recreó la gran Marguerite Yourcenar en su obra literaria capital.
Mi amiga Consuelo siempre se refiere con entusiasmo a Afrodisias. Ella es casi la única persona ilustrada de quien me fío ante una duda, sea moral, política o literaria. Me complace que me corrija acerca de cualquier asunto. Es bella, sabia, muy femenina e incansablemente estudiosa. Ríe benevolente de mis veleidades, Viernes o sábados, alternados, bebemos rubio riesling (vino del Rin), aunque solo en las comidas. Nos acompaña habitualmente su inteligente y guapo unigénito hijo Antonio. Otras veces, bebemos nuestro vino germano a solas, si se tercia. Consuelo me inspira tanto, que los poemas de Como soñamos, mi libro en ciernes, superan el espacio de una obra considerable.
Querida Consuelo, ¿mi sueño o deseo?...Encontrarnos en Afrodisias, tras seguirnos el rastro del peregrinar por Grecia. Demorarnos en Delfos, y alcanzar al fin "un triomphe automnal dans les bois d'Asie" (Mémories d?Hadrien, pág. 14).
SOREN PEÑALVER
DEL BRAZO DE MONTAIGNE/
5 (Dionisia García)
por Soren Peñalver
La belleza de la palabra poética de mi amiga-amada Dionisia, siempre va acompañada de su complemento, la innere Kraft - la fuerza interior - de toda auténtica clasicidad estética



Pudimos ser, en un lejano siglo,
Michael de Montaigne y Étienne de la Boétie, en una extréme amitié, como el escritor francés Jean-Luc Henning dice del
vínculo de estos grandes camaradas y hombres de letras. En el prólogo a su De la amistad extrema. Montaigne & La
Boétie, indica Henning : " La amistad se convierte en amor. Solo la
llamamos amistad porque concierne a dos hombres o dos mujeres, aunque en el
siglo XVI se sigue llamando también amistad a un vínculo entre hombre y mujer..."
En "Instantánea", un hermoso poema de Dionisia, la emoción nos conduce evocadora :
Del brazo de mi padre por la avenida airosa,
en busca del amigo, que al fin vimos.
Era marzo con sol, y se acercó un fotógrafo
dispuesto a detener aquella escena.
Nuestros abrigos largos, la sonrisa;
el gozo elemental de la existencia,
marcado para siempre en blanco y negro.
Presidía la Puerta de Alcalá,
con sus rosas y grises en la piedra,
rodeada de atmósfera inocente.
Han transcurrido más de treinta años,
y atravieso el lugar en automóvil,
al paso, las arcadas de piedra ennegrecidas,
su insolente esplendor ajeno a la premura.
Voy a ver al amigo, anciano y solo.
Es primavera inquieta, sin fotógrafo,
Y mi padre no está,
` La belleza de la palabra poética de mi amiga-amada Dionisia, siempre va acompañada de su complemento, la innere Kraft - la fuerza interior - de toda auténtica clasicidad estética, aquello que Herder señala en Winckelmann, frente a la miopía de Lessing... En definitiva, lo apolíneo y lo dionisíaco en armonía posible, en equilibrio... Pues, un segundo nombre le fue asignado a mi amiga al nacer, allá en el mítico Andelero (Fuente Álamo, Albacete) : Corina. Corina de Tanagra, poetisa griega, de entre los siglos VI y V, contemporánea de Píndaro. Dionisia Corina... Ya se preludiaba un destino.
Del brazo de tu padre
y del Etrusco amados,
a paso leve, Dionisia,
el tiempo cruzas sin
rozarlo apenas. Amiga,
a tu encuentro vamos.
Soren Peñalver
CURARUM PARTICIPE / Soren Peñalver
4 / MANUEL FERNÁNDEZ-DELGADO CERDÁ


Del 31 de Octubre al 1 de Noviembre -
pronto se cumplirá el onceno aniversario - renací a la vida. Todavía en el
umbral de mi nueva existencia, una misteriosa monja se acercó a mi cuna de
hospital. Era pequeña, dulce, y de minuciosa conversación, aunque no me informó
en ningún momento a qué congregación pertenecía...Me daba la impresión de que me
conocía de antes, y que sabía mejor que los médicos las causas del rayo que
hirió mi cerebro, y precisamente en la fecha misma de mi nacimiento... Si vuelvo
a este episodio, trágico y milagroso, de mi pasado, es como buscar un pretexto
para hablar de un amigo, entre tantos otros valorado y mucho más valioso en sí.
Manuel Fernández-Delgado, al acudir a mi lecho de enfermo, se cruzó con
seguridad con la incógnita monja, pues medió un instante entre la despedida de
una y la llegada del otro ante mí. Para mi sorpresa, en un momento dado, la
monja me dijo que era cristiana, es decir católica, pero también budista. Yo
sabía que se puede ser budista y cristiano, pero no con seguridad si también
las dos cosas al contrario. Esa noche, antes de conciliar el sueño auxiliado
por un sedante, compuse un poema utilizando la tercera persona del singular, y
que a la vez se refería a otro poema anterior. Aquí lo doy a conocer, sin
aportación de comentario alguno :
AL MARGEN DE "OTRAS VIDAS"
Fue en otra vida, ejemplar a su excéntrica
forma. Quiso escapar a las clasificaciones
severas del Dante, ese "théologal reporter"
como certero le motejó León Bloy. Tomó
una tangente fuga en el espacio y el tiempo.
Siguió el ejemplo de Dionisia García,
Manuel Matos, Manuel Fernández-Delgado
y Gabriel Insausti. Mas sin vuelta atrás,
sigue la disidencia de Antonio Gramsci,
Patrice Lumumba, Nikos Kazantzakis,
Flora Tristán, Prisciliano de Ávila,
al-Hallaj, Clara Janés, Juan de la Cruz,
Séraphitüs-Séraphita y Simone Weil.
"Partícipe de los cuidados" es la definición en latín más bella del amigo (Participe curarum, o mejor Curarum participe, como requiere la ajustada clasicidad). Los paganos decían "Pars animae meae" ("Parte de mi alma"), para expresar un profundo lazo afectivo, de amistad o amor conyugal, filial o fraternal. Quienes me conocen saben que yo siempre digo que la amistad y el amor son lo mismo... Manuel, Manolis, Emmanuel, Manolo; Manolete, para tu querido padre y el gran Ramón Gaya...Un día lejano, en Éfeso, durante la peregrinación del 15 de Agosto a la Casa de la Virgen, escuché llamar a un niño turco con esta variante del hermoso nombre cristiano : " ¡ Emmanuíl, Emmanuíl !. Y deseé que estuvieras conmigo...
No he intentado siquiera hacer un esbozo de mi amigo Manuel Fernández-Delgado. Nuestro retrato interior, únicamente Dios lo conoce.
SOREN PEÑALVER / FOTO: JUAN BALLESTER
